Las soldadoras láser estándar de Rheims cuentan con enfriamiento por agua, lo que permite operación continua durante horas, ideal para producción exigente.
Integran funcionalidad 3-en-1: soldadura, limpieza y corte, con un cabezal láser que ajusta el enfoque y el patrón del haz según la aplicación.
Ventajas frente a MIG y TIG:
Mayor velocidad de trabajo (2 a 10 veces más rápida)
Mínima distorsión térmica, ideal para piezas delgadas
Cordones limpios, con poco o ningún retrabajo
Curva de aprendizaje corta para operadores nuevos
Una solución moderna, versátil y potente para mejorar la calidad, reducir retrabajos y acelerar la producción.
3–5 veces más rápida que MIG. Menos deformación por menor calor. Cordón más limpio, casi sin esmerilar. Requiere menos habilidad técnica. Mejor control en acero inoxidable y aluminio.
MIG es mejor para espesores muy gruesos (>8–10 mm). Más tolerante a piezas sucias u oxidadas. MIG maneja mejor holguras amplias entre piezas. Menor inversión inicial que una láser.
Muchísimo más rápida que TIG. Mucho menos calor y casi cero deformación. Acabados limpios sin tanta habilidad técnica. Ideal para inox y aluminio delgado.
TIG sigue siendo el rey en acabado ultra fino y decorativo. TIG tolera mejor ciertas geometrías delicadas y uniones abiertas. La soldadura láser no reemplaza ciertos trabajos artesanales de precisión.
Trabajo continuo sin pausas gracias al sistema de enfriamiento por agua. Mucho mejor para producción, turnos largos y cargas de trabajo pesadas. Más estable térmicamente → parametrización más uniforme. Vida útil más larga del láser y del cabezal.
Las compactas son más económicas. Ocupan menos espacio y son más portátiles. Suficientes para trabajos esporádicos, reparación ligera o soldadura por hobby. Las compactas requieren menos infraestructura (no necesitan chiller).
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3–5 veces más rápida que MIG. Menos deformación por menor calor. Cordón más limpio, casi sin esmerilar. Requiere menos habilidad técnica. Mejor control en acero inoxidable y aluminio.
MIG es mejor para espesores muy gruesos (>8–10 mm). Más tolerante a piezas sucias u oxidadas. MIG maneja mejor holguras amplias entre piezas. Menor inversión inicial que una láser.
Muchísimo más rápida que TIG. Mucho menos calor y casi cero deformación. Acabados limpios sin tanta habilidad técnica. Ideal para inox y aluminio delgado.
TIG sigue siendo el rey en acabado ultra fino y decorativo. TIG tolera mejor ciertas geometrías delicadas y uniones abiertas. La soldadura láser no reemplaza ciertos trabajos artesanales de precisión.
Trabajo continuo sin pausas gracias al sistema de enfriamiento por agua. Mucho mejor para producción, turnos largos y cargas de trabajo pesadas. Más estable térmicamente → parametrización más uniforme. Vida útil más larga del láser y del cabezal.
Las compactas son más económicas. Ocupan menos espacio y son más portátiles. Suficientes para trabajos esporádicos, reparación ligera o soldadura por hobby. Las compactas requieren menos infraestructura (no necesitan chiller).